Sanadora CONDENADA por estafa

Publicado el 21 de Julio, 2005, 11:05. en denuncias.
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tribunales 26 de Junio 2005

La sentencia impone dos años y medio de prisión a la procesada, vecina de Jerez, por cobrar 18.000 euros a la familia de un enfermo

 

NOEMÍ GONZÁLEZ

jerez. Una mujer que responde a a las iniciales de N.M.G. ha sido condenada por la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Cádiz en Jerez por un delito continuado de estafa de especial gravedad a dos años y medio de cárcel.

El fallo, que aún no es firme puesto que se encuentra en casación, fue dictado hace varias semanas por la sala que preside la magistrada Lourdes Marín, si bien la celebración de este juicio siempre ha estado marcado por suspensiones o tramitación de distinto papeleo que ha hecho que se tarde en hacer.

Cabe indicar que además de las penas que se les han impuesto a la encausada, se le ha fijado una multa de ocho meses con cuota diaria de seis euros, así como que se indemnice a los hijos del fallecido, que se han personado en el procedimiento como acusación particular con 24.000 euros más intereses legales. A la hija con mil euros más, a consecuencia de los daños morales que ha sufrido a lo largo de todo este tiempo, así como a que pague la mitad de las costas del procedimiento.

Hay que indicar que junto a la acusada se sentaba su marido, para quien el fiscal solicitaba una pena como cómplice en todo lo sucedido, si bien, ha sido absuelto de los cargos que se le imputaban al no quedar probado que se hablara con él de dinero para curar a su padre, ni que recibiera alguna de las cantidades que abonaron.

La historia se remonta a finales de febrero del año 2001, cuando una pareja de hermanos de Ubrique decide ponerse en contacto con la acusada, desplazándose hasta su domicilio en Jerez. El propósito de su visita era que curaran a su padre de un carcinoma hepático avanzado con metástasis, una enfermedad para la que los médicos ya no daban esperanzas, como se pone de manifiesto en más de una ocasión en la sentencia.

Hay que subrayar que fue una tía de los hermanos la que precisamente les comentó que conocía a una mujer que tenía poderes y que gracias a ella su marido –el tío de los hermanos que ejercen la acusación particular– estaba mejorando del cáncer que padecía. Eso fue lo que les animó a acercarse a Jerez y personarse en la casa de N.M.G., quien en ese encuentro "les dijo que efectivamente ella estaba curando a su tío y, tras ver una fotografía del padre de los hermanos, les indicó que ella podía curar a su padre pero que había que actuar en una semana como máximo que si no, moriría".

Les pidió en un principio dos millones de pesetas (12.000 euros), pero en el mismo día subió a los 18.000 euros. El tratamiento según la sanadora era caro, puesto que requería unos líquidos que venían de Madrid, así como el sacrificio de animales. De hecho, compraron un pájaro denominado inseparable para extirparle el órgano afectado del padre.

Una de esas facturas resultó providencial para probar la estafa, ya que la acusada sólo apuntó que fueron a su casa para echarles las cartas. Esto y que los hermanos siempre mantuvieron la misma versión de los hechos o que la vecina señalase que le habían pedido el dinero han sido fundamentales a la hora de dictar sentencia. Se considera que hubo "engaño bastante" dada la difícil situación que atravesaban.

Los hermanos consiguieron casi los 18.000 euros con un préstamo de un banco, algunos ahorros y dinero que les prestó una vecina al haberle comentado qué pasaba. En un tiempo en el que la hija del fallecido estuvo en el hospital la inculpada le manifestó que "le había pasado el cáncer de su padre" y que el aspecto que éste presentaba era "porque le estaba tocando por dentro". Meses más tarde murió el padre. Los hermanos fueron a Jerez para pedirle la foto. La sanadora les dijo que "no los conocía de nada".