Niñas poseídas por "jugar" a la OUIJA

Publicado el 16 de Septiembre, 2005, 10:03. en General.
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Septiembre 13 de 2005
En Saboyá 12 niñas afirman hacer sido poseídas

Doce estudiantes de la Normal de Saboya aseguran haber sido poseídas por una fuerza sobrenatural.

A las 8 de la mañana del viernes 9 de septiembre en el centro de salud de Saboyá se empezó a vivir una especie de Apocalipsis.

La calma cotidiana que se respira en este municipio del occidente de Boyacá fue interrumpida de un solo tajo por los gritos de un grupo de estudiantes de la Normal Nacionalizada, que eran transportadas desde el colegio hasta el centro de salud del pueblo en los carros de los profesores.

Todo empezó a eso de las 7 de la mañana. Ya se había realizado la formación diaria y los alumnos se aprestaban a entrar a clase.

De repente, una de las estudiantes cayó al suelo, empezó a revolcarse y a gritar. Luego se levantó con los ojos desorbitados e intentó ahorcar a su hermana, quien también estudian en ese plantel.

Sus compañeros de clase intentaron auxiliarla, pero no fue posible. “Tenía una fuerza que no era la de ella”, estaba como poseída por un demonio, comenta uno de sus amigos.

Instantes más tarde, la menor fue trasladada al centro de salud. Pero no sólo ella. Como si se tratara de un mal prendedizo, otras niñas, de diferentes cursos y edades, empezaron a presentar los mismos síntomas.

Durante toda esa mañana las estudiantes, cuyas edades oscilan entre los 13 y los 17 años, llegaron paulatinamente hasta el centro asistencial del municipio donde los médicos y enfermeras tuvieron que abandonar sus actividades diarias para atenderlas. Llegaban en grupos de dos o tres.

Fue algo impresionante, nunca había presenciado algo igual. Las niñas llegaron prácticamente desmayadas y empezaron a ponerse agresivas, a gritar, a jalarse el pelo y a tumbar todo lo que estaba a su alcance.  Por eso tuvimos que sedarlas”, comenta Javier Castellanos, director del centro de salud de Saboyá.

Decían cosas incoherentes, que las chuzaban y les hacía daño. Parecía que hablaran en otros idiomas, tenían una fuerza brutal e inexplicable”, advierte Castellanos.

Hasta el lugar llegaron los padres Germán Buitrago y Ernesto Mora, de la comunidad de los dominicos, de Chiquinquirá, quienes rezaron, les colgaron escapularios en el cuello y les echaron agua bendita.

Pero las muchachas reaccionaron más agresivas que antes. Igual lo hicieron con un pastor cristiano que oró por ellas, y a quien intentaron atacar. Del grupo de 12, tres eran las más violentas.

Un juego peligroso

Cuando llegó la número 12, en conjunto, todas las niñas empezaron a decir que veían 12 imágenes, 12 espantos o fantasmas que les querían hacer daño. En el pueblo relacionaron el hecho con una versión demoniaca de los 12 apóstoles.

 Al mediodía ya estaban más calmadas y conscientes, y algunas de ellas confesaron que días pasados habían jugado con la tabla Ouija, una especie de juego de mesa con el que se invocan espíritus o personas fallecidas. Al parecer, todos los viernes hacían lo mismo.

Yo nunca he jugado con eso porque dicen que es malo y peligroso. Estaba cerca de las niñas que empezaron a ‘enfermarse’, cuando se me durmieron las piernas y me desmayé. Al rato me desperté y estaba en el centro de salud”, comenta una de las jóvenes que, aunque con recelo, reconoce que algo extraño le pasó a su cuerpo, pero que casi no recuerda nada.

Según Javier Castellanos, director del centro asistencial, durante toda la semana su equipo médico tuvo que atender, todos los días, a una estudiante de la Normal que presentaba los mismos síntomas: decaimiento, ojos desorbitados y falta de concentración.  Comenta el galeno que por ahora es difícil emitir un concepto médico o científico de lo que pudo suceder.

Otra estudiante de la Normal Nacional dice que no es la primera vez que pasan esas cosas, y que tres años atrás le había sucedido algo similar a una alumna que también se puso a jugar con la Ouija.

Por su parte la comandante de Policía de Saboya, Ana Susano, quien colaboró en el traslado de las menores hacia el centro de salud, señala que el caso no es para crear una alarma hasta que no se dé una explicación científica al respecto.

Un desprevenido habitante del pueblo comenta que no es la primera vez que pasan cosas raras en Saboyá,  y que podría tratarse de un espíritu rebelde que no quiere dejar tranquilas a las muchachas por haberlo invocado con la tabla Ouija.

Por su parte la psicóloga Johanna Morales, consultada por Boyacá 7 días, no descarta la posibilidad de que pudiera tratarse de un brote de histeria colectiva por parte de las estudiantes.

Al cierre de esta edición el alcalde de Saboya, Miguel Torres, y el rector de la Normal Nacionalizada, Jairo Cifuentes, debatían el tema a puerta cerrada. Cuando se contactó al alcalde Torres, dijo que en ese momento no podía hablar al respecto.

Entre tanto las directivas del plantel prefieren guardar silencio. Sin embargo, por estos días en el pueblo todos elevan rezos y oraciones a San Vicente de Ferrer, su patrono. Dicen que el espíritu que poseyó a las niñas todavía anda suelto.